Millones de personas que dependen del agua del río Colorado en siete estados del suroeste de Estados Unidos afrontan un futuro incierto ante el fracaso de alcanzar un nuevo acuerdo sobre su distribución y conservación, lo que podría obligar al gobierno federal a tomar medidas propias.
Todo ello en contraste con el reciente acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y México sobre el manejo del recurso hídrico.
En los últimos dos años, estos estados, entre ellos Arizona, no han logrado acordar un plan que enfrente la intensa sequía y establezca recortes en el consumo de agua de la cuenca, lo que pone en riesgo la agricultura y la producción de electricidad en la región.
"El futuro económico y el crecimiento de una parte significativa del país está en peligro, no podemos cerrar los ojos ante la crisis que enfrentamos por la falta de lluvias y una sequía que se agrava cada vez mas", dijo a EFE Cary Meister, director del Grupo de Guardianes del Agua de Sierra Club en Arizona.
Ante el desacuerdo, tras vencer un plazo en febrero, incrementa la posibilidad de una intervención federal si no alcanzan un acuerdo en octubre.
Por el momento, el Buró de Reclamaciones, la agencia federal a cargo de la gestión de los recursos hídricos, emitió en enero una alerta sobre los bajos niveles del Lago Powell, ubicado en Utah y Arizona.
Se trata de un embalse artificial formado por la presa Glen Canyon sobre el río Colorado y constituye una pieza clave para el suministro de agua y electricidad.
El documento proyecta que el agua podría descender por debajo del umbral necesario para la producción de electricidad de la presa, lo que amenaza el suministro para millones de residentes, negocios y agricultores. "Esto podría ocurrir tan pronto como la próxima primavera", advirtió Meister.
Los estados de la cuenca alta -Wyoming, Colorado, Utah y Nuevo México- no logran ponerse de acuerdo con los de la cuenca baja, entre ellos Arizona, Nevada y California, sobre los sacrificios que cada uno deberá hacer.
Los estados de la cuenca baja argumentan que ya aplican fuertes reducciones en su consumo y que su nivel poblacional es más alto, mientras que los otros sostienen que nunca han superado sus niveles de consumo establecidos y solo ofrecen disminuciones voluntarias.
"En caso de que los estados no lleguen a un acuerdo para finales de este año y ante la falta de lluvia en esta región, los riesgos son muy altos, el gobierno federal puede establecer sus propios niveles pero esto podría llevar a una larga lucha legal en las cortes", explicó Meister.
Actualmente, Arizona ha ofrecido reducir su consumo en un 27%, Nevada un 17% y California un 10%. El río Colorado también abastece de agua a varias tribus indígenas de Estados Unidos y a México, a través de un acuerdo binacional.
